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Reflexiones de Jesús

Observando y aprendiendo de los animales.

Vaya por delante que soy un amante de los perros. Sin remilgos ni tonterías. Nada de trajecitos ni lazos. Simplemente siento admiración por su lealtad, instinto y agudeza. Cosa que no percibo en muchos animales de dos patas. Así que Catalán, el perro pastor de Ramón, me ha maravillado durante este periplo. Sabe en todo momento en qué lugar situarse, atento a los vehículos en las carreteras, a las ovejas que buscan pacer en la mies, a las reses díscolas que pretenden adelantarse al rebaño o se descarrían, en definitiva, a las órdenes de su amo y señor, que con un silbido o una palabra ininteligible le transmite una orden.

Sé que se siente superior al rebaño, como cuando no le permite beber agua hasta que él no lo ha hecho primero, o abre las fauces para propinar un mordisco –más bien marcar a la res pues no les infringe ningún daño- a una oveja desobediente. Y aunque Ramón le mande callar en no pocas ocasiones, a saber qué nos estará diciendo, qué es eso de lo que no nos percatamos y él sí. Un sonido, un olor, un cambio en la temperatura…Es seguro que algo nota y nosotros no.

En los ratos de descanso busca un lugar discreto para reposar. Y al final de la jornada le gusta juntarse con el rebaño, casi a sus pies, como si quisiera decirles: sólo hago mi trabajo, pero sabéis que soy vuestro compañero, porque en esto todos estamos juntos.

Nunca se queja, ni pide comida o rehúye una orden. Es un perro pastor. De ésos a los que el instinto les dicta cómo comportarse con el rebaño. Hay veces que parece ir por delante de las órdenes de Ramón.

Todos le recompensamos con una caricia y una palabra cariñosa, que seguro él sabe valorar. Porque la vida del perro pastor es dura.

Ha acabado un poco malherido esta primera etapa, con las almohadillas agrietadas de tanto correr por veredas y laderas llenas de piedras. Como casi todos, por otra parte. Así que espero que Ramón y Víctor le curen y le den descanso durante unos días. Porque nos espera otro largo trecho juntos hasta los pastos de alta montaña.

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